Pregón de la Semana Santa de Carmona en el año de 1993 pronunciado por D. José
Manuel León Gómez.
Texto publicado en el boletín de la Hermandad con fecha de Marzo de 2003
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A lo largo de este boletín hemos querido de algún modo rendir homenaje al gran
cofrade que fue José Rodríguez González, Bialo, al haberse cumplido en
este mes los diez años de su fallecimiento. Por este motivo, recogemos en esta
sección el fragmento dedicado a la Hermandad por el pregonero de la Semana
Santa del año 1993, José Manuel León Gómez, quien pronunciara su alocución el
28 de Marzo de ese año, veinticinco días después de la pérdida de José.Habla el
pregonero:
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"Y sigue Cristo padeciendo y sigue Carmona sintiendo. La ciudad, que ya fue
peincipal en época turdetana y que alcanzó gran importancia bajo la dominación
romana, guarda solemne silencio mientra se aprietan sus calles, queriendo
encerrar entre sus calles la imagen que deja las almas sobrecogidas, porque a
través de los siglos siempre ha sido el Señor de Carmona.
La Kar-Hammón de procendencia semítica, la ciudad del dios sol, el cartaginés
Hammón, no reconoce otro Dios que Aquél que por sus calles pasea arrastrando
una cruz para la salvación de sus hijos, y que sus hijos, a cambio, le llaman
Nuestro Padre.
¡Guarda silencio Carmona!
Que es noche de Viernes Santo
y soportando una cruz
viene por la calle andando
el Hijo mismo de Dios
que se hizo verbo encarnado.
Es el varón de Dolores,
mezcla de lirios y de cardo,
que con su ejemplo te hiere
mientra te cura besando
con su bondad infinita
de lirio casi tronchado.
La luna de Parasceve
le mira desde lo alto
y Jesús sigue adelante,
entre su pueblo callado,
bajo el peso de una cruz
que hicieron nuestros pecados.
Es la víctima inocente
caminando hacia el Calvario,
es el Dios que se hizo hombre
por salvar a sus hermanos,
es la dulzura vencida,
es el amor entregado,
es la locura de amores,
es esfuerzo sobrehumano,
es hombre tambaleante,
es el Cordero inmolado,
es el Señor de Carmona
que hizo la gubia de Ocampo.
Y aunque tu pueblo te sigue
con su cariño rezando,
para cumplir tu designio
te encuentras en solitario.
Sólo te queda la ayuda
que te prestaron las manos,
de Simón el de Cirene,
pues quisiste este año,
para premiar sus esfuerzos
por su incansable trabajo
y hasta la Gloria bendita
te llevaste a Bialo.
Es noche triste de Viernes Santo, que en Carmona es noche de Nuestro Padre.
Noche donde resuenan las voces con poderes de Macedo, El Delia y Matute. Donde
se pierden en el infinito los martinetes de una saeta lanzada por Paco Moya.
Donde la silenciosas y largas filas de negros nazarenos de cola, de esa
Cofradía a la que pertenecieron Fray Diego de Cádiz y Fray Isidoro de Sevilla,
quisiera consolar el llanto incontenible de la Dolorosa de San Bartolomé.
La luna bajó del Cielo
cuando pasó Nuestro Padre
y se puso de rodilla,
con oraciones de Salve,
bajo las plantas benditas,
entre perfumes de azahares,
para querer consolar
los Dolores de la Madre.
La brisa se fue a tus manos
hecha pañuelo de encaje
para acercase a tu cara,
sin atreverse a tocarte
por miedo de dejar huellas
en la pureza más grande;
para beberse tu llanto
y así poder consolarte.
Y esta tierra que es la tuya,
que con nosotros compartes,
pone su sal y su gracia,
pone el calor de su sangre
y la luz de su belleza
que sabe crear su arte,
y haces estrofas para tí
con la fuerza de su cante.
Eres Paloma del Cielo
sin oecado original
y eres Madre virginal
que lloras con desconsuelo.
Eres dulzura del suelo
salada por los sudores,
donde tantos pecadores
en su corazón escrito
llevan tu nombre bendito,
Señora de los Dolores."
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José Manuel León Gómez.
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Hermandad de
Nuestro Padre Jesús Nazareno
Iglesia de San Bartolomé
Carmona |
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