Pregón de la Semana Santa de Carmona en el año de 1997 pronunciado por
D. Francisco Prado Martínez.
Texto publicado en el boletín de la Hermandad con fecha de Marzo de 2001
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En 1997 la responsabilidad de pronunciar el Pregón de la Semana Santa recayó en Francisco Prado Martínez,
un destacado cofrade de la Hermandad de la Sagrada Expiración, miembro de toda una saga familiar iniciada
por su padre de todos recordado, y que en la actualidad ocupa brillantemente el cargo de Hermano Mayor de
aquella cofradía carmonense. Pero también nuestra Hermandad tiene un lugar de honor en el corazón del
pregonero, profundo devoto de Jesús Nazareno, en cuyo paso cumple desde ha muchos años una silenciosa y
esforzada estación de penitencia cada Viernes Santo.
Estas son las palabras que Francisco Prado dedicaba a nuestra Hermandad en su pregón, pronunciado el 16 de
Marzo de 1997, Domingo de Pasión, en el Teatro Cerezo.
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" Dejamos atrás el arco de la puerta Sevilla y seguimos nuestro caminar adentrándonos por la Plaza del Palenque,
siguiendo con paso firme para enfilar San Bartolomé. Allí nos encontraremos con esa ojiva gótica, que parece
que fue hecha para que en ella se postrara majestuosamente la figura del Señor del Silencio, la figura de
Nuestro Padre Jesús Nazareno, en paso de caoba entre carey y plata, al son de saeta y capilla musical. Allí estarás
Tú, Señor de Nuestro Padre, con la cruz al hombro pidiendo a los cofrades de Carmona que tomemos tu cruz y te sigamos,
porque toda nuestra esperanza está en tu cruz, en tu misericordia infinita.
Señor del Silencio, que los cofrades seamos tu eternos cirineos, que tomemos la cruz de los pecados de Carmona, para
aliviarte de tanta carga. Señor de Nuestro Padre, permite a todos los cofrades el inmenso honor de ser cirineo tuyo,
para que así podamos entre todos, con los problemas que asolan a nuestra Ciudad: paro, droga, miseria, ... que todos te ayudemos
con esa cruz, como el que os habla, que tiene la dicha de ser costalero de Ti, para así poder mitigar un poco tu sufrimiento.
Nunca el pregonero tuvo su alma más conmovida que cuando una noche de Viernes Santo te subía por General Chinchilla y por
Sor Ángela de la cruz. Allí el pregonero estaba exhausto, destrozado por el esfuerzo que venía desarrollando, allí, en la
casa de Madre Angelita, en la casa en la que los pobres encuentran cobijo, el pregonero con los cantos celestiales que escuchó,
salidos del alma de aquellas mujeres entregadas sin límites a los demás, pudo coger fuerzas para terminar la dura penitencia
de pasearte por Carmona. Señor de Nuestro Padre, que seas Tú bálsamo para nuestras heridas.
Dios te salve Señora del Silencio, que en Nazaret aceptaste la bienaventuranza de ser elegida para que en Ti se cumpliera
la mejor de las noticias.
Nosotros los cofrades de Carmona, Iglesia caminante, te pedimos, Señora de los Dolores, que nos des tu silencio, como
nos lo has dado durante trescientos años, para que al ponernos la túnica de nuestra Hermandad, ceñirnos el costal de
nuestros pecados, sólo dentro de nuestro corazón, oigamos tu bendito nombre para que seas Tú, Señora de los Dolores,
quien nos acerque y nos lleve de puntillas hacia el regazo eterno de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Señor de Carmona,
el Señor del Silencio.
Llorando están las estrellas
en el alto firmamento,
llorando reza María
porque Jesús va sufriendo.
Malherido el Viernes Santo
y ensagrentado su cuerpo,
con cruz de muerte en sus hombros
camina Cristo en silencio.
Tu silencio habla tan fuerte
que hace que el dormido suelo
de su letargo despierte,
le infunda vida a la muerte
y abre la puerta del Cielo.
Tibia luz de alto planeta
que se deshace en dolor,
aroma de amarga flor,
estremecida saeta en tu silencio, Señor.
Los hombres enmudecieron,
se callaron las campanas
su voz los mares perdieron
y en las llamas sobrehumana
de tu pena se fundieron.
Va humillado el Redentor
bajo el peso de la Cruz,
su silencioso dolor
es todo aroma de amor
dejando reguero de luz.
Con la cruz de su condena
va por la calle sombría,
su pecho el amor serena,
aliento le da su pena
y su silencio lo guía.
Y al par que lloran estrellas
en el alto firmamento,
Carmona en el Viernes Santo,
llorando reza en Silencio."
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Francisco Prado Martínez.
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Hermandad de
Nuestro Padre Jesús Nazareno
Iglesia de San Bartolomé
Carmona |
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